viernes, 1 de diciembre de 2017

Salida 2 de diciembre: Pantano Guadaiza - Cortijo de las Máquinas


Participantes: 13
 Paco Ruiz, Paco Ponfe, Pilar, Jesús R., Lola V., Paco Z., Luci, Miguel S., Nori, Jesús C., Ricardo, Tere  y Jerónimo
Distancia recorrida:
21 kilómetros
Desnivel de subida acumulado:
925 metros
Altura mínima: ( 113 m – Pantano del Guadaiza)
Altura máxima: (Sobre los 530 m – Camino al Daidín)
Tipo de recorrido:
Parte circular y parte lineal, de ida y vuelta
Tipo de camino:
Carriles de tierra y veredas.
 
Desayuno en La Esquinita de Fuengirola. Servicio rápido y eficiente. 3€/desayuno.

Salimos la comitiva de los 3 coches detrás del de Jerónimo que nos guió por ese dédalo de calles y carreteritas entre San Pedro y la presa del embalse de Guadaíza. No sé cómo Jerónimo supo encontrar en su día el acceso entre el laberinto de las urbanizaciones, sin indicación alguna a la presa, y cómo se acuerda sin dudar del camino.

Aparcamos en la presa y comenzamos la caminata cruzando la presa, en una mañana, serena, límpida, con el viento en calma, y con un poco de frío mañanero.

A 100 m de cruzar la presa hay que descender para pasar el arroyo del Alisal por delante de un embovedado de hormigón por el que sale el cauce del arroyo. Sigue la senda por el cauce del Guadaiza, sobre los cantos rodados, atravesando algún bosquete de sauces, hasta que la senda se decide a ascender e introducirse en ese bosque tan bonito de pino resinero, quejigo y alcornoque, con sotobosque de madroño, lentisco, mirto, brezo y herguén. Un bosque tupido, con árboles enormes, tapizados de musgo en su cara norte y oeste, que a través del ramaje dejan ver el panorama hacia el este, con el cauce del río y la orilla izquierda del valle completamente cubiertas por el bosque; por encima la cresta por donde discurre la vereda de Marbella a Ronda, recientemente visitada por la parte del grupo que fue al Castaño Santo, y recortadas en el azul del cielo las crestas de La Concha y sierra de las Nieves.

Con esas vistas tan bonitas, con el ambiente umbrío, protector, que crea el bosque, con esos arbolazos tan tremendos a nuestra vera… no se nos podía pedir que camináramos deprisa. Había que disfrutar del entorno, abrir todos los poros del cuerpo y del espíritu y dejar que bosque, paisaje y entorno penetrasen y llenasen cada rincón de nuestro cuerpo. Todo propiciaba a caminar tranquilos, en silencio, comulgando con el entorno, o con tranquilas y agradables charlas, solazándonos en ese ambiente y con esa compañía tan placentera.

Y así caminamos tranquilos, sin prisa, subiendo a encontrar la conocida pista que viene del puerto del Alisal, siguiendo esa pista para cruzar los arroyos de Alberquillas y Hornillos. Cerca de uno de los descensos al cortijo de las Máquinas paramos al Ángelus aprovechando una zona de sol. Como era temprano para ir hacia el cortijo, y uno de los objetivos era buscar algunas setas, quisimos internarnos en zonas propicias para ellas. Subimos por el bosque a la pista al Daidín, continuamos por la pista un buen trecho y volvimos a bajar mirando y parando en esa búsqueda casi infructuosa de las setas. Sólo algún níscalo cogíamos de tanto en tanto. Ningún pie azul de esos tan hermosos que crían estos bosques.

Pero el día no estaba para disgustos. La falta de setas no hizo mella en el ánimo festivo. Bajamos al Guadaiza, lo cruzamos sobre unas piedras y llegamos al cortijo de las Máquinas a la hora justa del almuerzo.

Sobre la solera de ladrillo de una de las construcciones del cortijo nos acomodamos después de haber cogido algunas naranjas. Excelente comida, como siempre, y excelentes vinos de Somontano, Mancha, León y Ribera del Duero, acompañaron las charlas, con ese rodar de fiambreras y botellas tan característico de la Vinoteca. Con quesos variados, dulces y tés dimos por finalizado el ágape.

Volvimos sobre nuestros pasos después de remontar la cuestecita de salida del río, en una tarde más placentera si cabe que la mañana, con esa luz del atardecer que tan bellos colores pone en el bosque y en la cima de La Concha. Llegamos a los coches ya sin luz. Estas tardes invernales se nos antojan cortísimas.

Mapa de la ruta
 
Bajo un viejo quejigo al principio del camino
 
Junto al río el camino se oculta entre unos viejos y enormes sauces
 
Veredas en la inmensidad del bosque
 
que dan para ratos de charla
 
y alerta de los sentidos
 
¿Quién rompe el silencio del bosque?
 
El desconocido y maravilloso bosque del Valle del Guadaiza
 
Entre brezos de escoba
 
 
¿Qué somos junto a él? ¿Qué hemos vivido?
 
En el Cortijo de las Máquinas
 
Una sombra uniforme se apodera de la quietud de la tarde
 
Vinos y níscalos

10 comentarios:

  1. Yo tambien me apunto,voy con mi perrilla.No me acuerdo del sitio para el desayuno, una ayudita porfa....
    Miguel Sanchez

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  2. Me gustaría apuntarme. Jerónimo, si vas, ¿a qué hora podría contar contigo?

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    Respuestas
    1. A las ocho menos veinticinco donde siempre.
      Vamos Tere y yo.

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    2. Arigatoo, gracias!

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  3. Me apunto. Bar La Esquinita, Fuengirola
    Entrando por los Boliches penultima a la izquierda.

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  4. Pues habrá que ir al Guadaiza. Estaré en la plaza a las 7

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  5. También iremos, Lola Valle y P. Zambrana.

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  6. Pili Jesús R. Y Paco vamos.

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